El amor más profundo fue la causa del daño más grande y, por lo tanto, la fuente del dolor más intenso en el alma.
La vida, maestra implacable de las paradojas.
Punto de quiebre donde el amor más profundo se encuentra con el daño
Aunque no fue intencional
Sí, absolutamente real.
El corazón que alguna vez sintió esa vibración hermosa, queda atrapado en el arrepentimiento.
La pena más amarga no es haber dejado de amar, sino ver como ese sentimiento puro se transforma en una herida abierta que tú mismo causaste.
Ya entonces, ese amor que antes era tu motor y tu refugio, ahora solo duele complemente en el alma.
Es un castigo silencioso, el látigo que te golpea en cada suspiro, la espina que atraviesa la piel en cada latido.
El precio del descuido, por haber roto lo que más querías.
a. MHC


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